lunes, 26 de febrero de 2018

Científicos descubren cómo convertir cualquier madera en un material tan resistente como el acero

Un grupo de científicos ha descubierto un nuevo proceso para poder transformar cualquier tipo de madera en un material más fuerte que el acero, y que incluso más que algunas aleaciones de titanio. Ya se sabía que algunas variedades de madera, como el roble o el arce, son notablemente resistentes, pero estamos hablando de un método barato y sencillo para endurecer cualquier otro tipo.

Se trata de una nueva técnica para densificar la madera sin ablandarla ni que esta vuelva a su estado original, la cual ha sido desarrollada por el equipo de Liangbing Hu, un científico de materiales de la Universidad de Maryland, y publicada en la revista Nature. Con ella no sólo se podría revolucionar industrias como la construcción, sino también llegar a crear placas resistentes a las balas.

Esto lo han conseguido con un "sencillo" proceso de dos pasos. En el primero, sólo hay que hervir la madera en una solución de hidróxido de sodio y sulfito de sodio. Con este proceso, según los investigadores, se puede eliminar parcialmente la lignina y la hemicelulosa, dos polímeros naturales que participan en el endurecimiento de las paredes celulares de las plantas, mientras dejan casi intacta la celulosa de la madera

A continuación, la madera resultante se prensa, y se mantiene esa compresión mientras la calientan. Con ello le aplican una combinación de presión y calor que hace colapsar sus paredes celulares y fomenta la formación de enlaces químicos que fortalecen el material a escala nanométrica.

Una nueva madera mucho más resistente

Mediante este proceso, los investigadores han conseguido crear una madera comprimida tres veces más densa que la que no ha sido tratada. Y lo que es más, la madera resultante es 10 veces más difícil de romper, 20 veces más rígida y 50 veces más resistente a la compresión. Con ello, se obtiene una supermadera tan versátil, moldeable y resistente que podría competir con aleaciones de acero.

Y lo mejor de todo es que este material puede crearse de una manera mucho más económica que las aleaciones de acero, ya que la madera es una materia prima que crece literalmente de los árboles. Y si te preocupa la humedad, uno de los grandes problemas de la madera, los resultados del equipo de Hu muestran que su supermadera también es prácticamente resistente a ella.

A los investigadores todavía les quedan varios retos por delante, como conseguir escalar y acelerar el proceso de creación de la supermadera. Sin embargo, se muestran optimistas afirmando que no debería haber razones prácticas para que esto no se pudiera hacer, y piensan en posibles aplicaciones como la industria, la construcción o la creación de armaduras low-cost.

viernes, 5 de enero de 2018

mitos científicos que nos seguimos creyendo

1. Los humanos tienen cinco sentidos

Fue Aristóteles quien catalogó que los humanos tenemos cinco sentidos. En realidad, sin embargo, tenemos entre 9 y 20.

2. Somos más artísticos o más racionales dependiendo del hemisferio que domina en nuestro cerebro


Sí, el cerebro tiene zonas especializadas, pero uno de los hemisferios no puede dominar sobre el otro.

3. Las neuronas no se regeneran


Desde los años 90 hay pruebas científicas de que el cerebro tiene capacidad de regeneración gracias precisamente a la neurogénesis.

8. El agua conduce la electricidad



El agua pura es un aislante. Son las impurezas —como las distintas sales que suelen estar en el agua— lo que conduce la electricidad.

9. Los toros no distinguen el rojo


Los toros ven el color rojo, pero no les provoca agresividad. En las corridas, atacan por el brillo y el movimiento del capote




10. Los murciélagos son ciegos


En realidad, los murciélagos ven casi tan bien como los humanos. Pero para su habitual caza nocturna se orientan con ultrasonidos.

11. Los delfines son los animales más inteligentes.

Los delfines comprenden los signos, como los primates y los loros. Pero la memoria de muchos perros es mejor. Se reconocen en los espejos, pero también lo hacen muchos otros animales.

12. Se puede hipnotizar a una cobra con una flauta

Las serpientes no tienen oído externo ni martillo, pero oyen gracias a las vibraciones que llegan a su cráneo y a su piel. Sin embargo, si una cobra mueve la cabeza ante la flauta de un encantador de serpientes no lo hace porque esté hipnotizada, sino porque de esta manera puede observar mejor todos los movimientos del instrumento.
 
13. Los huevos pardos son más sanos que los blancos


El color del huevo —ni siquiera su sabor— depende del tipo de gallina (blanca o parda), mientras que el intenso color de la yema, de la alimentación que ha recibido el ave.
 
14. No hay que despertar a los sonámbulos

Despertar a un sonámbulo producirá efectos desagradables en el afectado, como cuando nos sacan de un sueño profundo. Aunque es recomendable intentar llevar al sonámbulo de vuelta a la cama 'dormido', despertarlo no comprta peligros de infarto ni de coma.
 
15. Einstein era mal alumno y le costaban las matemáticas

Einstein nunca fue mal estudiante. De hecho, empezó a estudiar cálculo tres años antes de lo que era habitual en la Alemania de la época.