jueves, 27 de septiembre de 2018

intestino el segundo cerebro

Tiene más neuronas que la espina dorsal y actúa independientemente del
sistema nervioso central.

1. Un sistema nervioso autónomo
"A diferencia de cualquier otro órgano de nuestro cuerpo, nuestro
intestino puede funcionar solo. Tiene su propia autonomía para tomar
decisiones, no necesita que el cerebro le diga qué hacer", explica la
doctora Rossi.
Lo que gobierna al intestino es el sistema nervioso entérico (SNE), que
es una "sucursal" del sistema nervioso autónomo, encargada de controlar
directamente el aparato digestivo.
Ese sistema nervioso se extiende por el tejido que reviste el estómago y
el sistema digestivo, y tiene sus propios circuitos neuronales.
Aunque funciona independientemente del Sistema Nervioso Central (SNC),
se comunica con él a través de los sistemas simpático y parasimpático.

2. El 70% de las células de nuestro sistema inmune vive en el intestino
Según Rossi eso hace que la salud de nuestro intestino sea clave para
nuestra inmunidad ante las enfermedades.
La especialista dice que las investigaciones más recientes sugieren que
si tienes problemas intestinales es más probable que seas más vulnerable
ante enfermedades comunes como una gripe, por ejemplo.

3. El 50% de las heces son bacterias
Una dieta variada ayudaDistintos microbios prosperan con distintos
alimentos y por eso el microbioma intestinal mejora con una dieta diversa.
No son solo restos de comida: alrededor de la mitad de nuestras heces
fecales son bacterias.
Muchas de esas bacterias son buenas y por eso los trasplantes de heces
pueden ser una forma de tratamiento vital pata algunos enfermos con un
microbioma intestinal debilitado.

4. Tu intestino está ligado a tus niveles de estrés y a tu estado de ánimo
Si tienes problemas intestinales, según Rossi, "algo clave que necesitas
hacer es observar cuánto estrés tienes".
La mayoría de la serotonina del cuerpo, se estima que en torno al 80% o
90%, se encuentra en el tracto gastrointestinal.
La serotonina es un neurotransmisor que afecta a muchas funciones
corporales, como el peristaltismo intestinal. También está asociada a
muchos trastornos psiquiátricos. Su concentración puede verse reducida
por el estrés e influye en el estado de ánimo, la ansiedad y la felicidad.

5. Si te da miedo un alimento, sentirás que te hace daño
Es cierto que hay unos intestinos más sensibles que otros, pero según la
doctora Megan Rossi hay investigaciones recientes sorprendentes que
sugieren que si le tienes miedo a una comida en particular y la comes,
puedes físicamente desarrollar síntomas.

glifosato causante de la extincion de abejas

Una nueva investigación de la Universidad de Texas en Austin muestra que
el glifosato, el ingrediente activo en el herbicida Roundup, podría
estar contribuyendo al declive de las abejas melíferas y las abejas
nativas en todo el mundo.

El herbicida más usado en el mundo, también puede estar matando abejas
indirectamente, al privarlas de bacterias beneficiosas que las dejan
expuestas a la infección por microbios dañinos. (Lea acá: Colapso de
abejas, tremendo lío)

Debido a que el glifosato interfiere con una enzima importante que se
encuentra en las plantas y los microorganismos, pero no en los animales,
durante mucho tiempo se ha supuesto que no es tóxico para los animales,
incluidos los seres humanos y las abejas. Pero este último estudio
muestra que, al alterar el microbioma intestinal de una abeja, el
ecosistema de bacterias que viven en el tracto digestivo de la abeja,
incluidas las que lo protegen de las bacterias dañinas, el glifosato
compromete su capacidad para combatir las infecciones.

Los investigadores expusieron a las abejas melíferas al glifosato en
niveles que se dan en campos de cultivo, jardines y bordes de caminos.
Los investigadores pintaron las espaldas de las abejas con puntos de
colores para que pudieran ser rastreadas y luego recapturadas.

Tres días después observaron que el herbicida redujo significativamente
la microbiota intestinal saludable. De ocho especies dominantes de
bacterias sanas en las abejas expuestas, cuatro resultaron ser menos
abundantes. La especie bacteriana más afectada, Snodgrassella alvi, es
un microbio crítico que ayuda a las abejas a procesar los alimentos y
defenderse de los agentes patógenos.

Las abejas con microbiomas intestinales deteriorados también tenían
muchas más probabilidades de morir cuando más tarde se expusieron a un
patógeno oportunista, Serratia marcescens, en comparación con las abejas
con tripas sanas.
Aproximadamente la mitad de las abejas con un microbioma saludable
seguían con vida ocho días después de la exposición al patógeno,
mientras que solo una décima parte de las abejas cuyos microbiomas
habían sido alterados por la exposición al herbicida todavía estaban vivas.